En Tandil (Argentina), una iniciativa municipal busca resolver uno de los desafíos más complejos de la atención de emergencias en zonas rurales: saber exactamente dónde está quien necesita ayuda. El programa Tranqueras Seguras georreferencia los accesos a los establecimientos y los vincula con la aplicación Centinela Rural, desarrollada por SoftGuard. El objetivo es sencillo, pero estratégico: que una emergencia pueda ser localizada con precisión aun cuando no exista una dirección convencional.
En una ciudad, decir una dirección suele ser suficiente. Una calle, una altura y una referencia permiten que una ambulancia, un patrullero o una dotación de bomberos encuentre rápidamente el lugar donde se necesita asistencia. En el ámbito rural, la situación es diferente. Caminos extensos, accesos internos, tranqueras alejadas de las rutas principales y establecimientos separados por varios kilómetros pueden convertir una pregunta aparentemente simple —“¿dónde está?”— en uno de los principales obstáculos para una respuesta de emergencia. De esa dificultad parte Tranqueras Seguras, un programa implementado por el Municipio de Tandil en la provincia de Buenos Aires (Argentina) que propone una solución concreta: transformar cada acceso rural en un punto identificable dentro de un sistema de georreferenciación.
Juan Ibáñez, referente del área, explicó que el sistema asigna un número único a cada establecimiento, que funciona como una suerte de dirección para el campo. Esa identificación permite que, ante una emergencia, los operadores del Centro de Operaciones y Monitoreo puedan ubicar el acceso y orientar a los equipos de respuesta.
“Este mapa permite despachar la emergencia trazando una ruta precisa desde los centros de despacho hacia el establecimiento, facilitando la respuesta y haciéndola más ágil”, señaló Ibáñez.
Así, cuando una persona solicita asistencia, el dato relevante no es solamente el nombre del establecimiento o una descripción del camino: el operador cuenta con una referencia geográfica concreta para gestionar el envío de los recursos.
Ante un incendio, un accidente, una emergencia médica o una situación de seguridad, conocer con exactitud el punto al que debe dirigirse un móvil permite reducir la incertidumbre en uno de los momentos donde menos margen existe para perder tiempo.
El sistema está pensado para articular la información con los distintos equipos que pueden intervenir: Policía, Bomberos, ambulancias y Defensa Civil.
Sabemos que la tecnología, por sí sola, no resuelve una emergencia. Por eso, uno de los aspectos centrales de Tranqueras Seguras es el trabajo territorial que acompaña la implementación. Los equipos municipales recorren los establecimientos, presentan el programa, entregan los elementos de identificación y asesoran a los vecinos sobre su funcionamiento. Es una instancia importante porque convierte una herramienta tecnológica en un sistema conocido y utilizado por las personas que viven y trabajan en el territorio.
El establecimiento queda identificado físicamente y, al mismo tiempo, registrado digitalmente. Cuando el usuario necesita asistencia, la aplicación Centinela Rural permite generar la alerta y asociarla al establecimiento previamente registrado. Desde el Centro de Operaciones y Monitoreo, los operadores pueden identificar el punto y gestionar la respuesta correspondiente.
El concepto es simple: que la persona no tenga que explicar dónde está en el momento de mayor tensión.
La iniciativa se apoya en Centinela, la plataforma de alertas utilizada por el municipio, y en una modalidad específicamente adaptada a las necesidades del ámbito rural. La aplicación permite solicitar asistencia ante diferentes tipos de situaciones, desde hechos vinculados con la seguridad hasta emergencias médicas, incendios u otros acontecimientos que requieran la intervención de los organismos de respuesta.
En este esquema, la geolocalización adquiere un papel central. La aplicación desarrollada por SoftGuard integra el punto de alerta con la información territorial previamente cargada. De esta manera, el pedido de auxilio no queda aislado: se incorpora a un sistema que ya conoce la ubicación del establecimiento y puede orientar la respuesta. En lugar de depender exclusivamente de que una persona pueda describir su ubicación durante una emergencia, el sistema busca que la ubicación forme parte de la información disponible antes de que ocurra el incidente.
La particularidad de este tipo de iniciativas es que no intentan trasladar al campo exactamente las mismas soluciones diseñadas para una ciudad. El territorio rural tiene otros tiempos, otras distancias y otras dificultades.
Una emergencia puede producirse a kilómetros de un centro urbano. La persona que pide ayuda puede no conocer la denominación exacta del camino por el que se accede al establecimiento. Puede existir más de una entrada. Incluso una referencia conocida por los habitantes de la zona puede resultar insuficiente para alguien que llega desde otra localidad. Por eso, identificar previamente los accesos y convertirlos en información operativa puede ser tan relevante como disponer de un canal para emitir una alerta.
Tranqueras Seguras combina ambas cosas: saber que alguien necesita ayuda y saber exactamente dónde enviar la ayuda.
Desde la Secretaría de Protección Ciudadana, encabezada por Alejandra Marcieri, la implementación de Tranqueras Seguras se inscribe en un desafío concreto de la gestión local: acercar las herramientas de prevención y asistencia a quienes viven y trabajan fuera del casco urbano.
El programa combina el relevamiento territorial, la identificación de los accesos y el contacto directo con los vecinos para que la información geográfica no quede únicamente en un mapa, sino que pueda utilizarse cuando se necesita una respuesta.
Un modelo que puede trascender Tandil
Más allá de la experiencia particular de Tandil, el programa plantea una pregunta que atraviesa a muchos municipios con extensos territorios rurales: ¿cómo se construye un sistema de emergencias cuando las direcciones tradicionales dejan de ser suficientes?
La respuesta puede involucrar mucho más que una aplicación. Requiere relevar el territorio, generar una base de datos confiable, georreferenciar los accesos, identificar físicamente los establecimientos, capacitar a los usuarios, integrar la información con los centros de operaciones y establecer protocolos para que Policía, Bomberos, salud y Defensa Civil puedan utilizar esos datos cuando una emergencia ocurre. Es decir, no se trata simplemente de “poner una app”. Se trata de convertir información territorial en capacidad de respuesta. Y esa es probablemente la parte más replicable de la experiencia.
Un municipio que quiera implementar una estrategia similar podría comenzar por una pregunta básica: ¿puede localizar con precisión cada establecimiento rural de su territorio si mañana recibe un llamado de emergencia?
Si la respuesta es no, existe allí un problema de gestión que la tecnología puede ayudar a resolver.
En una emergencia, el tiempo de respuesta no comienza cuando llega el móvil. También cuenta el tiempo que lleva identificar el lugar, interpretar las referencias, encontrar el acceso correcto y transmitir esa información a quienes deben intervenir.
Tranqueras Seguras busca intervenir precisamente en ese tramo invisible de la emergencia:
Una tranquera numerada.
Una ubicación georreferenciada.
Un registro actualizado.
Una alerta desde el teléfono.
Un operador que puede identificar el punto.
Y un equipo de respuesta que recibe información concreta sobre dónde dirigirse.
Son piezas diferentes de un mismo sistema.
El desafío de llevar seguridad y asistencia al ámbito rural no termina en conectar a una persona con un centro de operaciones. También implica lograr que, cuando esa conexión se produzca, el sistema sepa dónde está esa persona.
En Tandil, esa idea tomó la forma de un mapa de miles de tranqueras, una identificación única para cada establecimiento y una herramienta digital integrada al esquema municipal de emergencias.
La tecnología, en este caso, no reemplaza al territorio: lo vuelve más visible. Y cuando una emergencia ocurre, esa diferencia puede importar.



El proyecto contempla la identificación de los establecimientos mediante un número único asociado a sus coordenadas geográficas. Ese número funciona, en la práctica, como una suerte de dirección para el campo.
Pero el sistema no se limita a colocar una identificación física en una tranquera. La información forma parte de un esquema más amplio que integra tecnología, territorio y respuesta operativa.
El primer paso fue construir el mapa. A partir de un trabajo de georreferenciación realizado por el Municipio, se logró identificar y ubicar más de 2.600 tranqueras rurales del partido de Tandil.